En la monta natural tanto sin silla como con ella y por igual con caballos ya adiestrados como con potros que se montan
por primera vez, empleamos ayudas y apoyos que son naturalmente entendidos por ellos, tratando siempre de enseñar al caballo,
reforzando cada respuesta en el sentido deseado en lugar de condicionarlo por la fuerza o el miedo, lo que hace de nuestros
caballos animales deseosos de salir al campo, puesto que disfrutan con nosotros en la monta. En Ardai no utilizamos bocados,
filetes, hackamore (y por supuesto ni serretas ni nada similar) o cualquier otro tipo de artilugio que presione, moleste o
lastime al caballo a la hora de montar. Un caballo bien adiestrado no necesita más que una orden corporal y/o vocal claras
acompañadas de una indicación con la rienda a la cabezada. Nuestras cabezadas son muy similares a las cabezadas de cuadra,
pero con dos puntos de sujeción para las riendas lo que nos permite acompañar el movimiento de la cabeza del caballo en los
giros con mayor facilidad. También preferimos la monta a pelo – sin silla – sobre todo si se trata de actividades breves,
en algunos casos de reeducación de caballos con malas experiencias previas y siempre en los primeros aprendizajes con
nuestros alumnos, puesto que al montar directamente sobre el caballo, sin nada que interfiera entre su cuerpo y el del
caballo, es más sencillo encontrar el punto de equilibrio y optimizar la colocación postural y las indicaciones de
dirección empleando el lenguaje corporal.
Tanto para las rutas como para todas las actividades de más de media hora de duración empleamos sillas de montar, por una cuestión de
comodidad, tanto para el caballo como para nosotros mismos. Es muy importante una correcta elección de la silla de montar, no dejarnos
guiar exclusivamente por lo estético, puesto que las sillas de montar demasiado grandes, pesadas y aparatosas pueden lastimar la
espalda del caballo, dificultan el manejo al impedir el contacto directo de nuestro cuerpo con el del animal y añaden un peso extra
al caballo. Debemos fijarnos en la base de la silla, que se adapte perfectamente a la espalada de nuestro caballo, prestando especial atención
a su columna, puesto que la silla nunca debe quedar apoyada sobre ella. También es importante la parte frontal de la silla, evitando aquellas que le rocen al caballo en la cruz.
Utilizamos salvacruces acolchados que amortigüen nuestro peso sobre el caballo. Si estás buscando un equipo para campo
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